sábado, 15 de junio de 2013

Octubre rojo


Cuando en 1914, el estudiante bosnio Gabril Princip asesinaba a tiros al Archiduque Francisco Fernando y a su prometida en Sarajevo, no sabía que condenaba a la tragedia y al horror a un pueblo que amaba: el pueblo ruso.

Tras el inaceptable ultimátum del emperador austro-húngaro a Serbia, y la declaración de éste de guerra, Rusia acudía en defensa de sus hermanos serbios, por el pacto que los unía, y Francia y Alemania intervenían, con ansias de saltarse a la yugular. El zar envía una nutrida correspondencia al káiser Guillermo II, que era familia por parte de su mujer, la zarina, y el enfant terrible le contesta con la superficialidad del que le apetece echar una partida de ajedrez. Alemania se echa sobre Francia, pasando por la neutral Bélgica, lo que provoca la intervención de Inglaterra. Toda Europa se vuelve loca, pero España no (Spain is different). Aunque en ésta hay aliadófilos (partidarios de la alianza Inglaterra-Francia-Rusia), predominan con mucho los germanófilos (Alemania-Austria), pero después del escaqueo de Guillermito en Filipinas (Guerra Hispano-Estadounidense), con éste ni a coger dinero (la armada alemana contempló como se liaban a tortas los barcos españoles y los norteamericanos, y tenía orden de intervenir sólo si terminaba triunfando la española).


Asesinato del Archiduque Francisco Fernando 
y su prometida, en un grabado de la época

Contrariamente a lo repetido por la propaganda comunista, Nicolás II no era un tirano, ni era el verdugo coronado. Era más bien un vividor, con ganas de escaquearse de las tareas políticas. Precisamente su familia le criticaba que no tenía lo que hay que tener para gobernar. Tampoco es cierto que Rusia era una sociedad feudal. Era muy atrasada, pero en los últimos tiempos Rusia había estrechado los lazos con Inglaterra y Francia y estaba copiando e implantando un sistema de monarquía parlamentaria. Se estaban dando reformas, sin prisa, pero también sin pausa.

Marx siempre pensó que los países idóneos para llevar a cabo la revolución comunista serían Inglaterra o Alemania, países avanzados y con grandes masas obreras. En cambio, Rusia, rural, atrasada y tradicionalista, era de los menos apropiados.

Pero la guerra trastocó todo. Al nulo interés del pueblo ruso por la guerra, había que sumar las espantosas carnicerías de la guerra de trincheras y la chapucera intendencia rusa (en el acorazado Potemkin a los marineros les hacían comer carne con gusanos). Rusia, desangrándose, no hacía más que retroceder terreno frente a Alemania.

Y por si éramos pocos, parió la abuela. Rasputín, el monje loco, tenía completamente comido el tarro a la zarina, e introducido en la corte del zar, con la excusa del rollito místico, aprovechaba para otros rollitos, no tan místicos. La propaganda bolchevique aprovechó la situación para contrastar las orgías de Rasputín con la vida de los soldados rusos en el frente. El escándalo es tal que el zar acude un año al frente para acabar con las habladurías. Por otra parte, ya no hay química con la zarina, que vive extasiada por Rasputín. A éste, en un complot, se lo termina cargando la propia familia imperial rusa.



Foto de Rasputín. Muchacha, ¿quieres la bendición?


Los soldados que vuelven del infierno del frente, vuelven grillados. En las trincheras, sin comer, ni dormir, entre ratas y piojos, y transmitida la orden de asalto por la cadena del mando, se lanzan a un ataque suicida cubiertos de barro hasta las orejas, estrellándose contra las alambradas, al mismo tiempo que los obuses, las ametralladoras, las silbantes balas y las bayonetas terminan de completar el resto.

El pueblo protestaba continuamente en las calles. Pero si bien el zar y su cuadrilla de vividores no eran personas insensibles, en cambio la policía y los mandos zaristas eran brutales. Las torturas eran corrientes y el respeto por los derechos humanos nulo. El hermano de Lenin (que, por cierto, no era una blanca paloma) fue torturado y ahorcado y éste juró venganza. Me viene a la cabeza la escena del director Eisenstein que ha pasado a la historia del cine, cuando la policía zarista (Eisenstein se refiere a ellos como los cosacos) abre fuego sobre la multitud y una madre que pasaba por ahí con un carrito de bebe, intentando huir es alcanzada y el carrito cae por las escaleras malográndose el pequeño.


Escena de la película El Acorazado Potemkin de Serguei Eisenstein. 
La madre, que parece de clase más pudiente por sus ropas, 
es alcanzada cayéndose por las escaleras el carrito con el pequeño. 
La película, de clara intención ideológica, 
pero magistral e innovadora desde el punto de vista cinematográfico, 
hace un gran hincapie en la represión zarista. 


Así las cosas, los mencheviques (socialistas moderados) dan un golpe de estado, destituyen al zar e implantan un sistema democrático. Pero cometen un imperdonable error histórico: continuar en la guerra.

Entonces, el pueblo con escaso entusiasmo porque comprueba que no mejora su situación, da la espalda al gobierno del moderado Kerensky, que no le queda más remedio que huir del país.

Ha llegado entonces el momento de la revolución bolchevique. Es Octubre de 1917, Lenin ha regresado del exilio y en San Petersburgo (entonces Petrogrado), Trosky dirige el asalto al cuartel de invierno donde se refugian los últimos defensores del gobierno. La intención que tienen los asaltantes no es cambiar un gobierno por otro, sino cambiar la historia.


Trotsky y las tropas del Ejército Rojo. 
Empieza el drama del pueblo ruso, que llegará incluso al canibalismo, 
mientras Occidente mira a otro lado


Tras su triunfo, el mundo ya no volverá a ser lo que era. Nada, ni nadie les parará, por supuesto eliminando físicamente a todo y a todos los que se interpongan en su camino. La salida de Rusia de la guerra mundial, firmando la paz de Brest-Litowsky, sólo será un respiro. La crueldad y brutalidad con la que comportarán los bolcheviques hará que estalle la guerra civil entre rojos y blancos, en la que se llegará incluso al canibalismo. Es la tragedia de un pueblo al que Occidente ya ha olvidado y le da por perdido.

Y Alemania, que se frotaba las manos al haberse quitado a Rusia, le estalla otro octubre rojo, que le obliga a rendirse precipitadamente para apagar las llamas de la revolución. La partida ha quedado en tablas, pero Francia, con el tigre Clemenceau a la cabeza, que ha sufrido la guerra en su propio terreno, aprovecha la ocasión para humillar a Alemania y exigirle unas reparaciones de guerra que sabe que no puede pagar. Un final cutre para una guerra cutre. La consternación entre los alemanes es total. En el hospital, un joven soldado alemán, que ha sido gaseado, con los ojos vendados, lleno de rabia, llora y grita contra los comunistas y los franceses y afirma que esto no va a quedar así. Su nombre es Adolf Hitler.

Pero esto ya es otra historia...


El himno del Octubre rojo

El himno Octubre Rojo, compuesto por Basil Poledouris, es una pieza solemne y magistral, que imita a un himno soviético, hablando del giro de la historia y el sentir revolucionario de los marineros (como los famosos marineros de Kronstadt). Aparece en la banda sonora de la película La Caza del Octubre Rojo, protagonizada por Sean Connery. Afortunadamente, el autor Basil Poledouris, realizó una transcripción y una traducción del ruso al inglés.



Para saber más

La película El Acorazado Potemkin, obra cinematográfica ideológica, pero no obstante magistral desde el punto de vista cinematográfico se puede ver completa:




Revolución de Octubre, en la Wikipedia:

http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_de_Octubre

Para consultar fuentes de información en papel, de este tema, con carácter científico y no ideológico, existe mucha más información que en Internet, tan sólo citaremos unas cuantas:

- A nivel divulgativo existen enciclopedias históricas que contemplan el tema como la Historia Universal Salvat o la Historia Visual del Mundo.

- A nivel más académica y profundo tenemos historias contemporáneas de varias editoriales, entre ellas Vicens Vives o historia16.

- El tema está bastante tratado, sin perder rigor y con amenidad en la obra Historia General de las Civilizaciones, de Maurice Crouzet.

- No podemos dejas de nombrar otro clásico, la Historia General del Socialismo, de Jacques Droz.

jueves, 4 de marzo de 2010

España y Portugal se reparten el mundo a finales del siglo XV


A finales del siglo XV, las mayores potencias en navegación son España y Portugal (Inglaterra aún estaba muy lejos del fabuloso poderío marítimo que llegó a tener). Las Islas Canarias habían sido pretendidas por Portugal en varias incursiones, pero a principios del siglo XV son conquistadas por particulares en nombre de la corona de Castilla. Este hecho no gustó a Portugal. Ambas potencias dirimieron sus diferencias tomando como árbitro al Papa. De esta manera, Eugenio IV en la bula Dudum cum ad nos (1436) toma una decisión salomónica, concediendo a Castilla las Canarias y a Portugal las otras islas (Madeira, Azores y Cabo Verde) y el espacio de las islas de Canarias para baxo contra Guinea.

Cuando en 1492 se produce el descubrimiento de América, el tema iba a traer conflictos. Como el Papa ostentaba el dominio temporal sobre los infieles concede en varias bulas el derecho de Portugal en las costas de África, derecho que Castilla reconoce en el Tratado de Alcáçovas (1479).

Los Reyes Católicos solicitan entonces del Papa Alejandro VI el derecho sobre América. Que fue concedido en cuatro bulas: Inter cetera y Eximie devotionis, de 3 de mayo de 1493, otra Inter cetera, de 4 de mayo de 1493, y la Dudum siquidem, de 26 de septiembre de 1493.

Y aquí viene el lío. Se reparte el mundo en cuatro documentos, dos de ellos con fecha del mismo día, otro al día siguiente y otro unos meses después.

Y todo ello ¿por qué? Analicémoslas una por una.

La primera, la Inter cetera I, concede América a los Reyes Católicos, pero con la condición de predicar el Evangelio. La segunda, Eximie devotionis, otorga a Castilla los mismos derechos que poseen los portugueses en África.

La Inter cetera II, al día siguiente, reparte el mundo por descubrir. Cien leguas al oeste de las Islas Azores y Cabo Verde para Portugal, y más allá de esa línea para Castilla.

Finalmente, unos meses después, la última bula Dudum siquidem, da a los Reyes Católicos en América los mismos derechos sobre los indígenas no cristianos que a Portugal en África.

Todo aclarado. ¿Aclarado?

Vander Linden demuestra en 1916, que las tres primeras bulas fueron despachadas en los meses de abril, junio y julio de 1493. Según su teoría, las fechas fueron amañadas.

Giménez Fernández piensa que los Reyes Católicos habían caído en la excomunión por haber traspasado los límtes del Tratado de Alcáçovas y por otra parte, el Papa había caído en simonía, al querer casar a su hijo con una prima del rey Fernando. Así que decidieron “si tú te callas, yo me callo”. Según este autor, cada bula anuló la anterior.

Para García-Gallo, las tres bulas fueron redactadas el mismo día y fechadas y tramitadas en días distintos. Todo corresponde a un plan preconcebido por los Reyes Católicos para superar las dificultades jurídicas del descubrimiento de América.

Según Manzano, la primera bula no convence a los Reyes Católicos, por lo solicitan otra. Tampoco está claro si alguna bula anula a otra.

Todo esto generó conflictos entre España y Portugal, que finalmente acabarían en el Tratado de Tordesillas, desplazando la línea, para perjuicio de España a trescientas leguas al oeste de las Islas de Cabo Verde.

Planisferio de Cantino, 1502. Como se puede observar, apenas se tiene  conocimiento sobre la magnitud del continente americano

Planisferio de Cantino, 1502. Como se puede observar, apenas se tiene

conocimiento sobre la magnitud del continente americano

¿Qué ocurrió después? Qué debido a la defectuosa cartografía existente, no se respetaron las demarcaciones. Portugal se extendió tierra adentro, en lo que es hoy el actual Brasil y España tomó las Filipinas, dentro del territorio asignado a Portugal. Y a esto hay que añadir que el Tratado de Tordesillas dejó de estar en vigor en los años que España y Portugal estuvieron unidas bajo la misma corona, de 1580 a 1640.


Pero eso ya es otra historia...

La canción de hoy es Más vale trocar del músico salmantino Juan del Encina, músico cortesano, contemporáneo (y posiblemente apoyado) de los Reyes Católicos, que entró al servicio del Duque de Alba y terminó sus días en Roma, al servicio del Papa.

Es una bonita canción, romántica, respetuosa, pero al tiempo pícara (muy al estilo renacentista) sobre lo bello y doloroso del amor, anticipándose en varios siglos a lo que sería el pensamiento romántico del siglo XIX, en esa tensión dolorosa y bella de lo que es el amor.


Por cierto, trocar significa cambiar.


Más vale trocar placer por dolores
que estar sin amores.

Donde es gradecido es dulce el morir;
vivir en olvido, aquél no es vivir;
mejor es sufrir pasión y dolores
que estar sin amores.

Es vida perdida vivir sin amar 
y más es que vida saberla emplear; 
mejor es penar sufriendo dolores 
que estar sin amores. 

La muerte es vitoria do vive afición, 
que espera haber gloria quien sufre pasión; 
más vale presión de tales dolores 
que estar sin amores. 

El ques más penado más goza de amor, 
quel mucho cuidado le quita el temor; 
así ques mejor amar con dolores 
que estar sin amores. 

No teme tormento quien ama con fe, 
si su pensamiento sin causa no fue; 
habiendo por qué más valen dolores 
que estar sin amores. 

Amor que no pena no pida placer, 
pues ya le condena su poco querer; 
mejor es perder placer por dolores 
que estar sin amores.








Para saber más


Escudero, José Antonio. Curso de Historia del Derecho. Fuentes e Instituciones político- Administrativas. Madrid, 1995.

Wikipedia. Tratado de Tordesillas. Disponible en Internet: http://es.wikipedia.org/wiki/Tratado_de_Tordesillas

lunes, 7 de diciembre de 2009

El hundimiento del Cumberland

El fin del buque más emblemático del norte en la Guerra de Secesión de los Estados Unidos

El Sol brillaba y no había ni una nube en el cielo. Era un día precioso aquel 8 de marzo de 1862, cuando surcaba el mar frente a las costas de Hampton Roads, en Virginia, la fragata de los Estados Unidos USS Cumberland. Era el orgullo de la armada de la Unión. Esbelta, elegante, con sus velas al viento, nada parecía poder hundirla. Botada en 1842, tenía una larga experiencia militar a lo largo y ancho de los mares, había servido en la guerra de los Estados Unidos contra Méjico, en África y varias veces en el Mediterráneo. Su tripulación la constituyen marinos de la vieja escuela que no creen en la nueva doctrina de los barcos acorazados.

Los estados del sur de Estados Unidos, todos esclavistas o simpatizantes, se habían separado de la Unión, formando la Confederación de Estados Americanos. Frente al entusiasmo mostrado por el sur secesionista, el norte mostraba resignación por un estado de hechos casi consumado, provocado también por la animadversión mutua de los últimos años. Los mejores oficiales del ejército, formados en West Point, militaban en el sur y su ejército estaba más motivado y preparado que el del norte. Tras la apabullante derrota de Bull Run, el ejército del norte, desmoralizado, sumaba nada menos que unas doscientas deserciones diarias.

Afortunadamente, la marina de la Unión mantenía un férreo bloqueo de los puertos rebeldes, para que no entrase ninguna mercancía y sobre todo para que no saliera el algodón para Europa, fuente de ingresos del Sur. En gran parte de la Unión se pensaba que esa panda de campesinos se movían muy bien en tierra y conocían cada palmo de terreno, pero el mar era otra cosa, si la marina nordista bloqueaba sus puertos terminarían asfixiados. En eso les superaba ampliamente la Unión. Y más desde que en su precipitada retirada les quemaron los barcos, como sucedió con el Merrimack, en Norfolk.



La fragata Cumberland, orgullo de la armada norteamericana


De pronto un oficial divisa con su catalejo algo en el horizonte. Algo se acerca a ellos y parece como un barco, pero tiene una extraña apariencia. Es un acorazado y en el mar parece una cosa rara. Los tambores tocan de zafarrancho de combate y todos acuden a sus puestos. Todos quedan extrañados y sin habla cuando ven más de cerca la cosa rara. Se va acercando muy lentamente ya que no lleva velas, sólo funciona a vapor. Frente a la impresionante apariencia del Cumberland solo se ven algo que parece un prisma triangular de planchas metálicas oxidadas.

¿Qué demonios era eso? Eran los restos de la ex unionista nave USS Merrimack, incendiada por los unionistas en Norfolk, para que no pudiese servir a los rebeldes. Reforzaron su estructura con acero de traviesas de ferrocarril y la añadieron un espolón como las naves de la antigüedad, esas que chocan unas contra otras en las películas de romanos. A la nueva nave la bautizaron como CSS Virginia. Los confederados intentaban demostrar que eran mucho más que un atajo de pueblerinos, como se les consideraba en el norte.

La sorpresa se convierte en rabia e indignación cuando los del USS Cumberland ven ondear con arrogancia la bandera de La Confederación, la bandera rebelde, el símbolo que representa la traición a la patria.



Conversión del clásico USS Merrimack en el moderno acorazado CSS Virginia


Los cañones rompen el aire con ruido de trueno. Las balas rebotan en el casco acorazado de la rara fragata, mientras que las baterías de éste hacen fuego en la madera del Cumberland dejándolo hecho trizas. La tripulación del Cumberland no quiere aceptar la realidad o su honor militar se lo impide, así que los cañones del Cumberland siguen tronando, mientras el barco es impactado una y otra vez y se va hundiendo. Además la extraña fragata sudista tiene espolón, como los barcos romanos y cartagineses (¡quién iba a pensar que eso se iba a poner de moda tras más de veinte siglos!), así que termina arremetiendo contra el Cumberland partiéndolo en dos y hundiéndose por completo.


El CSS Virginia embiste con su espolón al Cumberland y ocurre
lo que nadie había pensado: su hundimiento


El USS Congress acude a socorrer al Cumberland, pero cuando comprueba el tremendo destrozo que le han provocado, el capitán ordena encallar el barco en aguas poco profundas. Y ni eso se le logra. Tras un intercambio de cañoneo que dura cerca de una hora, el unionista Congress se rinde, ante la evidencia de la realidad. Una batería de la Unión abrió fuego desde el norte sobre la fragata acorazada sudista mientras los supervivientes del Congress eran evacuados del barco. En represalia ésta disparó a su contrincante con fuego nutrido y munición incendiaria. El Congress explotó cuando el incendio alcanzó su bodega de municiones.

Amarga, triste y trágica jornada para la Unión. Los supervivientes contemplan desde los botes como se hunde lo que fue el orgulloso USS Cumberland, el orgullo de la armada de la Unión. Pero no sólo en el mar se hundía el Cumberland, se hundía la idea de la unión de los Estados Unidos, se hundía la idea de un mundo sin esclavos. Los marinos, al ver como se hundían los restos del Cumberland y como se hundía con ellos la bandera de la Unión, pensaron que la Historia había dado un giro.



La batalla está perdida. Sólo cabe socorrer a los heridos


El norte tenía un pequeño acorazado experimental, el Monitor. Al día siguiente acudió al lugar y entabló combate con el vapuleado Merrimack. Este encuentro acabó en tablas, aunque las dos partes se atribuyeron la victoria. No obstante, la Confederación sudista había demostrado claramente que su armada era superior. Entonces surgió en el norte la leyenda urbana, de que en el sur tenían muchos acorazados y que atacarían las costas del norte.

Hasta el mar ya dominan los del sur, considerados por muchos del norte como atrasados y rurales. Todo se acabó. Ya no hay esperanza para la idea de una nación unida.

En este estado de situación, cuando se ordena en 1863 por el Congreso de los Estados Unidos el reclutamiento masivo, ya que hasta entonces era voluntario, estalla una brutal revuelta, con una gran número de desordenes, pillaje y violencia. Revuelta que aparece reflejada en la película “Gangs of New York”. Ya nadie apuesta nada por la idea de unos Estados Unidos, unidos (valga la redundancia) y sin esclavitud, algo que a decir verdad, le daba igual a la mayor parte de los ciudadanos del norte

La independencia del sur es ya un hecho. Ya nada puede sostener la idea de la Unión de una nación unida, con libertad, democracia y un mundo sin esclavitud. El cristianismo, columna vertebral de su ideología, empieza a hacer aguas y hay quien sugiere, con cierta malicia, que Dios está con el Sur. In God we trust, “en Dios confiamos” y otros añaden “pero él está con el Sur”. Se produce una crisis de valores en todos los aspectos. Pero ya nadie quiere tomar las armas por el norte. El experimento de los Estados Unidos como nación ha sido un completo fracaso. Y así acabó la guerra. Habiendo fracasado la posibilidad de dominar el mar y lograr el bloqueo del Sur, agotada, exhausta, la Unión terminó reconociendo de hecho, aunque nunca de derecho, la independencia de sus estados del Sur. Así se constituyó la CSA, Confederación de Estados Americanos. Las potencias europeas la terminarían reconociendo al poco tiempo. Los países hispanoamericanos se vieron divididos ante este hecho. Al final, la institución de la esclavitud terminaba triunfando.

¿Así acabó la guerra? Sabemos que no fue así. ¿Cómo se pudo dar un giro tan radical a la Historia? En 1863 nadie en su sano juicio habría apostado por el norte. La única explicación posible sólo cabe buscarla en la personalidad del presidente de la Unión, Abraham Lincoln, un abogado alto, feo y desgarbado, hijo de leñadores, que estudió en la universidad mientras trabajaba, y que nadie apostaba políticamente por él. Persona de fuertes convicciones religiosas, pacifista convencido (posiblemente por la influencia de los cuáqueros), la guerra supuso para él un trauma personal.

El monumento a Lincoln (Memorial Lincoln) en Washington es uno de los monumentos más visitados de Estados Unidos (son famosas sus colas y eso que está abierto todos los días del año menos Nochebuena) y Lincoln es el único de los presidentes norteamericanos que tiene el tratamiento de “padre”. No en vano, se le ha considerado el monumento como un símbolo de la libertad, teniendo delante de él importantes discursos como el de Martin Luther King “Yo tengo un sueño”.

¿Puede una persona cambiar el curso de la Historia? No se puede saber con certeza. Pero lo que sí es cierto es que no se puede entender como pudieron girar las cosas si no hubiera existido Abraham Lincoln, que ni siquiera pudo llegar a desarrollar su mandato en un país en paz, ya que murió asesinado por un actor sudista cinco días después de acabar la guerra.

Pero eso ya es otra historia.

La canción que hoy presentamos es Cumberland crew (La tripulación del Cumberland). Esta historia que hemos narrado fue muy dolorosa para los marinos que estuvieron ese amargo día, según la canción lo contaban en los puertos conteniendo las lágrimas y el único consuelo que tenían es que su bandera se hundió en el mar en un “manto de gloria”.

La segunda canción que va después de ésta es parte de la banda sonora de Ironclads (Acorazados), compuesta por Allyn Ferguson, película que narra los hechos de los que hemos hablado.




The Cumberland Crew

Oh shipmates come gather and join in my ditty
Of a terrible battle that happened of late
Let each Union tar shed a tear of sad pity,
When he thinks of the once-gallant Cumberland’s fate

The eighth day of March told a terrible story
When many’s a brave tar to this world bid adieu
Our flag was wrapped in a mantle of glory
By the heroic deeds of the Cumberland crew

That ill-fated day about ten in the morning
The sky it was cloudless and bright shone the sun
The drums of the Cumberland sounded a warning
That told every man to stand by his gun

For an ironclad frigate upon us was bearing
High up in the air her base Rebel flag flew
A symbol of treason she proudly was wearing
Determined to conquer the Cumberland crew

Our noble ship fired, huge guns, dreadful thunder
Our broadside like hail on the Rebel did pour
We sailors did look on in terror and wonder
As the shot struck her sides and bounced harmlessly o’er

But the pride of our Navy could never be daunted
Though our decks with the dead and the wounded did strew
And the start-spangled banner how proudly it flaunted
For ‘twas nailed to the mast by the Cumberland crew

We fought for three hours with stern resolution
Still those Rebel-found cannon could never decide
Their flag of secession had no power to quell us
Though the blood from our scuppers did crimson the tide

She struck us amidships, our planks she did sever
Her sharp iron prow pierced our noble ship through
And slowly we sank in the swift flowing river
"We’ll die by our guns!" said the Cumberland crew

Oh, slowly they sank in the dark rolling waters
Their voices on earth will be heard nevermore
They’ll be mourned by Columbia’s brave sons and fair daughters
May their blood be avenged on Virginia’s old shores
And whenever sailors in battle assemble
God bless our banner, the red, white, and blue
Beneath it’s proud folds we’ll make tyrants to remble
Or sink with our guns like the Cumberland crew


La tripulación del Cumberland

¡Oh! compañeros venid y escuchad mi lamento
de una batalla terrible que sucedió hace poco
Cada nave de la Unión derramará una triste lágrima
cuando piense en el destino de la que una vez fue la elegante Cumberland

El día ocho de marzo, en una terrible historia
Cuando muchos de los valientes de la nave dijeron adiós al mundo
Nuestra bandera fue envuelta en un manto de gloria
Por la gesta heroica de la tripulación del Cumberland

Ese aciago día a las diez de la mañana
El cielo estaba despejado y el sol brillaba
Los tambores de la Cumberland tocaron a zafarrancho
para que cada uno de los hombres fuese a las armas

Una fragata acorazada se acercaba
Alta en el aire se vio ondear su bandera rebelde
Un símbolo de la traición a la patria con orgullo llevaba
Decidido a conquistar a la tripulación del Cumberland

Nuestra noble fragata disparó enormes cañones, como trueno terrible
Nuestro costado se convirtió en polvo que cayó sobre el navío rebelde
Nos hizo mirar a los marineros con terror y asombro
mientras nuestros disparos golpeaban y rebotaban sin causar daños

Pero el orgullo de nuestra Armada no podía ser humillado
A pesar de nuestras cubiertas llenas de muertos y heridos
La bandera de las barras y estrellas, que con orgullo ostentaban,
Fue clavada al mástil por la tripulación del Cumberland

Luchamos durante tres horas con toda resolución
Sin embargo los cañones rebeldes nunca podrán decidir
que su bandera de la secesión no tenía poder para acabar con nuestra voluntad
Aunque la sangre de nuestros muertos tiñese de rojo el mar

Y el mar apareció en medio del barco, por la madera destrozada por su
Su proa de hierro afilada que atravesó nuestro casco
Y lentamente se hundió en la corriente que fluye
"¡Moriremos con nuestros cañones!" gritó la tripulación del Cumberland

¡Oh!, que lentamente se hundió en las sinuosas aguas oscuras
Sus voces ya no se oirán nunca más en la tierra
Estarán llorando por los valientes hijos de Columbia y por sus bellas hijas
¡Debemos vengar sus sangre en las viejas costas de Virginia cada vez que los marineros entren en combate!
Dios bendiga a nuestra bandera, el rojo, blanco y azul,
Debajo de ella humillaremos a los tiranos
O nos comportaremos con nuestras armas, como la tripulación del Cumberland


Para saber más:

Un bonito vídeo sobre todo esto en dibujos animados de manga:

http://www.youtube.com/watch?v=QaKej7TmGhQ

Partitura de Cumberland crew:

http://www.traditionalmusic.co.uk/mandolin-tab/Cumberlands_Crew.htm

Banda sonora de ironclads:

http://buysoundtrax.stores.yahoo.net/irapmororsou.html

Página dedicada al CSS Virginia (en inglés):

http://americancivilwar.com/tcwn/civil_war/Navy_Ships/CSS_Virginia.html

Página de la Wikipedia del USS Cumberland (en inglés): aparecen varias ilustraciones de época y una foto de los restos en la actualidad:

http://en.wikipedia.org/wiki/USS_Cumberland_(1842)

Página dedicada al CSS Virginia (en inglés):

http://cssvirginia.org/

Página de la Wikipedia dedicada a la batalla de Hampton Roads (en inglés):

http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Hampton_Roads

FERMOSAS HISTORIAS

Damas y caballeros, bienvenidos a este blog de pequeñas historias de la Historia.

Pero ¿qué es la Historia?

La historia, con minúscula, son los hechos pasados que han sucedido en relación con un algo determinado y la Historia, con mayúscula, es la ciencia que estudia los hechos que sucedieron en el tiempo ya sea en su conjunto o alguno de ellos en particular, centrándose especialmente en el ser humano y en sus sociedades. Es una ciencia, pero también una ciencia social, lo que implica que está sujeta a un cierto sesgo de objetividad.

En este blog no nos vamos a centrar en la Historia desde un punto de vista academicista, sino desde un punto divertido y cercano, dedicando mayor atención a las historias del pueblo, de la gente sencilla, más que a los grandes hechos políticos o históricos.

No nos enrrollamos más. Esperemos que el espectáculo sea de su agrado.